Posted by : Javier Reyes M. martes, 5 de noviembre de 2013

De acuerdo con la UNESCO, cultura, diversidad cultural y expresiones culturales se encuentran íntimamente ligadas con el desarrollo económico y social de una comunidad (1).


En términos de la citada institución, la perspectiva sobre el papel actual de la cultura se centra en ser (2)…
a) Un sector de actividad económica.
b) Una serie de recursos que agrega valor a las intervenciones de desarrollo y aumenta su impacto; y
c) Un marco sostenible para la cohesión social y la paz, indispensable para el desarrollo humano.
En otras palabras, la cultura posee un carácter indicativo sobre el nivel de calidad de vida de las personas de una región determinada.

Sobre dicho discurso se comprenden las razones para considerar que las manifestaciones culturales forman parte de la estructura de una marca ciudad. Con un doble carácter, la cultura define el modo e identidad de una marca ciudad en un eje transversal que guía el resto de las ofertas de valor, además que constituye un valor de marca.

Desde el primer carácter, mencionan Regalado y Castañeda (3) en “Programa de city marketing y creación de marca para Trujillo” que…
Los programas de marketing aplicados a la ciudad por lo general derivan en la creación de la marca como una medida de gestionar las percepciones y como un elemento unificador de criterios, además de ser guía de lo que se aspira conseguir. Una marca de ciudad logra materializar los intangibles de esta y recoge todo el bagaje cultural desarrollado a lo largo del tiempo, de tal manera que le permita transformarse en terreno fértil para el encuentro con los signos de identidad de una región.

Desde el segundo carácter, la cultura se traduce en la oferta de productos culturales, ya sea desde las instancias “oficiales”, desde las industrias culturales o bien desde particulares interesados en el desarrollo artístico y cultural en la región. Sobre esto último, pareciera que la creación de compañías artísticas no permite la unificación del gremio, pero desde una visión de mercado, la competencia debe ser una cualidad deseable: el público es el mayor beneficiario.

En el caso de la Marca Ciudad Acapulco, desde la construcción de valores significativos hacia los mercados meta, la cultura y políticas culturales han sido un tema discutido en varios sentidos. Históricamente, tanto el desinterés de las diferentes administraciones así como el empleo de paradigmas obsoletos en la conceptualización de la cultura, se han traducido en un menosprecio por la gestión y creación cultural. Sin embargo, en tiempos más recientes (en el último lustro quizás) el crecimiento paulatino tanto en cantidad como en calidad de la actividad cultural ha puesto de manifiesto su pertinencia social y económica. Es verdad que aún existen asignaturas pendientes como la infraestructura, la formación artística, la formación de públicos y la apropiación de los públicos de las manifestaciones culturales. Asignaturas que presentan intenciones de ser atendidas en más recientes administraciones.

Sin embargo, es necesario decir que en la construcción de un valor para una marca ciudad, ninguna acción será sustancial sino alcanza un carácter permanente. Esto es, la cultura de la región sólo será un valor de marca significativo, siempre y cuando la actual actividad cultural prosiga en extensión y profundidad y se transforme en un eje real de desarrollo (esto es, que trascienda las administraciones públicas).

Dicha permanencia se puede asegurar sólo mediante la inclusión de la cultura en las líneas estratégicas de gestión de marca (en el supuesto de que estas existan), como mencionaba antes, en el doble sentido que posee: eje y valor. Si esto aplicara en un escenario futuro, vislumbraríamos a la cultura como una oferta de valor de la Marca Ciudad Acapulco. ¿Percibe el lector el concepto “Acapulco” identificado y asociado al desarrollo artístico y cultural? No sería inimaginable, considerando que diversas marcas ciudad han cimentado sus atractivos en torno (y a partir de) su legado cultural. La respuesta no yace exclusivamente en las políticas y voluntad políticas, sino también en el crecimiento profesional de los artistas y promotores culturales guerrerenses: sólo se construye un valor de marca, sobre un sustento real, bien fundamentado, de manera conjunta y organizada.

Exposición de trabajos del Programa Permanente Artístico de Acapulco
Fuente: http://www.acapulco.gob.mx/articulo/5352

(1) Cultura entendida como “el conjunto de los rasgos distintivos espirituales y materiales,  intelectuales y  afectivos que  caracterizan a una sociedad o a un grupo social y que abarca, además de las artes y las letras, los modos de vida, las maneras de vivir juntos, los sistemas de valores, las tradiciones y las creencias”, según UNESCO, 2005.
(2) UNESCO, 2011.
(3) 2009.

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