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Marca Ciudad e Imagen Urbana.
En comunicado oficial
del 22 de junio del gobierno del estado de Guerrero, se “dan a conocer las
obras que renovarán sitios turísticos icónicos para (Acapulco) como el Zócalo,
La Quebrada, Caleta y Caletilla, Isla La Roqueta, Playa Manzanillo y La Diana”.
Dichos espacios, se contempla, "serán rehabilitados y equipados por parte
de la Fonatur, para el Tianguis Turístico 2015 en Acapulco”.
Diversas imágenes
sobre los proyectos en cuestión circulan en las redes oficiales del gobierno del estado. Asimismo, se han colocado lonas promocionales con renders en los sitios a ser remodelados.
La difusión de la noticia ha provocado diversas reacciones entre internautas,
transeúntes, sociedad civil en general y por supuesto, aquellos afectados
directamente por las remodelaciones. Entre la preocupación por la tala
indiscriminada de árboles, pasando por las consideraciones de mantenimiento,
hasta las de índole urbano o sustentabilidad de los proyectos presentados, se
esgrimen argumentos a favor o en contra de la acción de gobierno.
Independientemente de
las opiniones provenientes de diferentes posturas (algunas legítimas, otras
desde el oportunismo político), es necesario efectuar un análisis desde la
perspectiva de marca. Si bien el hecho posee ángulos interdisciplinarios, lo
cierto es que un entendimiento cabal desde otras disciplinas, implicaría más
que el artículo de un blog.
Desde la gestión de
marcas, en particular desde la gestión de una marca ciudad, son dos aspectos
los que destacaríamos en relación con estas acciones de obra pública:
estrategia y congruencia.
La congruencia de
marca se entiende como la homogenización de los proyectos que emprende una
ciudad. Esto en relación con un plan maestro de marca, con una estrategia clara
y contundente sobre el tipo de mercados que se pretenden atraer. Una serie de
proyectos como los presentados por FONATUR deberán ser congruentes entre sí,
mostrar unidad con el entorno y con los principios rectores de la marca, entre
ellos, la percepción de los ciudadanos sobre los cambios a efectuar. Un
proyecto de obra pública no consensuado, no provocará integración de los
ciudadanos a los espacios, sino lo contrario: los espacios se percibirán como
ajenos, impuestos. Esto dificulta la formación de una verdadera comunidad (pues
la ciudad ya no es sólo un espacio común, sino un espacio de convivencia). Con
el modo de operar, es patente la carencia de tal estrategia de marca para
Acapulco, tal como hemos recalcado en este espacio.
Otro ángulo del manejo
del branding Acapulco ejecutado en
esta situación, es el del mensaje que se comunica para la difusión de las
obras. Se menciona “modernizar” las zonas involucradas, cuando no se explica
por qué modernizar en zonas etiquetadas como “tradicionales” o modernizar en
comparación con qué, o a favor de qué. El supuesto es entonces, modernización
como aplicación de estándares arquitectónicos, estéticos, sociales, económicos
y de marca que no provienen del respeto a una identidad local propia, sino de
modelos ajenos, otra vez, impuestos.
Finalizo entonces,
enumerando las preguntas que surgen a raíz de tales acciones de gobierno:
1.- ¿A qué plan
estratégico de marca responden estas actividades?
2.- A partir de dicho
plan de marca ¿se producirá una estética y funcionalidad que responda a la
identidad acapulqueña?
3.- ¿Cuál es la identidad
acapulqueña?
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| Proyección de la Diana. Imagen obtenida de https://www.facebook.com/GuerreroPortal/timeline |
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| Proyección de la zona de Caleta. Imagen obtenida de https://www.facebook.com/GuerreroPortal/timeline |
lunes, 30 de junio de 2014
Posted by Javier Reyes M.

